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Si cantara el gallo rojo...

Si cantara el gallo rojo...
...otro gallo cantaría

domingo, 30 de enero de 2011

MAXIMA DIFUSION INTERNACIONAL

- Rebelión pacífica de los Precarios de todo el mundo -




CONTRA LOS GOBERNANTES TRAIDORES,
CORRUPTOS Y ASESINOS O CÓMPLICES:



¡¡LEVANTÉMONOS TODOS LOS
PUEBLOS VERDADEROS!!



Hace unas semanas activistas independientes de distintos países acordamos continuar la Rebelión Pacífica de los Precarios del Mundo. Nuestros compañeros árabes están comenzado y ya ejecutando una intifada pacífica en varios países como Túnez, Egipto, Jordania, Yemen... para derrocar a sus traidores gobernantes.

Es hora de hacer público este acuerdo de rebelión y levantamiento popular pacífico y extenderlo a todos los demás países en los que estamos siendo sometidos como Pueblo precario todos los trabajadores por gobiernos neoliberales corruptos cómplices de EE.UU.-Israel, que es la mayor organización terrorista internacional que con su hipocresía continua y grandes mentiras están creando la crisis para que los más débiles paguemos sus despilfarros y desmanes y para terminar de someternos.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ambas organizaciones mafiosas y serviles a los ilegítimos intereses imperialistas de EE.UU.-Israel y sus aliados, que son nuestros gobiernos corruptos y los vendidos y traidores sindicatos mayoritarios, están tratando de manipularnos mintiéndonos al Pueblo para someternos y que seamos nosotros los que paguemos lo que ellos han producido: La ruina especulativa del sistema financiero internacional. Es el comienzo del final. Levantémonos antes de que consigan completar su plan de globalización económica internacional fascista sometiéndonos a todos con su ejércitos y armas.

Compañeras y compañeros activistas de todo el mundo, ha llegado el momento de una Rebelión en cascada y que sirva de unión de todas las causas de injusticia de nuestros países. Comuniquemos con nuestros pueblos de los que somos parte para que pacíficamente de forma progresiva en todo el mundo salgamos a la calle para demostrar que desafiamos a estos indignos reformistas neoliberales que, repito, son cómplices del mayor terrorismo internacional que es el salvaje capitalismo que provoca y permite la muerte de muchas decenas de miles de seres humanos como nosotros cada día. Sintamos con cada uno de estos hermanos nuestros que mueren en otras partes, porque somos nosotros mismos.

Sigamos el ejemplo de los valientes pueblos de Túnez, Egipto, Jordania, Yemen... y levantémonos todos exigiendo la dimisión y expulsión de los gobernantes traidores y corruptos de cada uno de nuestros países. No se puede permitir un abuso tan descarado robando, torturando y asesinando al Pueblo que somos los mismos en todos los lugares del mundo.

Al Verdadero Pueblo de México le pido que sea el primero de Latinoamérica que se levante y que siga a mis compañeros activistas independientes que les darán las consignas para esta rebelión, siendo ejemplo para los otros países latinoamericanos y europeos con líderes corruptos pro-imperialistas y traidores.

Otras/os compañeras/os activistas de otros países y otras lenguas están dando consignas a los Verdaderos Pueblos de otros lugares del mundo para promover lo antes posible y unirse a esta rebelión contra los mayores delincuentes internacionales que son los que hoy nos gobiernan encabezados por los malditos e ilegítimos intereses imperialistas de EE.UU.-Israel.

Es muy fácil saber quiénes son los traidores del Pueblo: Los socios y amigos de EE.UU.-Israel.


¡¡Levantémonos en todo el mundo como pueblo y recuperemos la soberanía que nos pertenece!!



¡¡Recuperemos los recursos naturales que son de todos y nos roban con sus malditas multinacionales!!



¡¡Repartamos todo la riqueza que nos han robado los corruptos políticos y estas multinacionales de forma claramente injusta con leyes nulas por ilegales!!


Basta de engaños religiosos con el “buenismo” y los falsos perdones que sólo favorecen para que estos hipócritas gobernantes reformistas neoliberales proimperialistas, que son los verdaderos terroristas y asesinos, sigan reprimiendo y asesinando al pueblo. ¡¡Justicia ya!!

¡¡Estos traidores asesinos imperialistas y sus cómplices deben ser juzgados por tribunales populares con todas las garantías reales, es decir, las del pueblo!! Es nuestro deber para evitar que sigan asesinando a nuestro pueblo puesto que los tribunales de nuestros estados han demostrado no querer funcionar.

Por derecho natural a la legítima defensa propia rebelémonos y unámonos pacíficamente en las calles pues esto no sólo no es delito sino es supervivencia de la especie frente a los mayores delincuentes, asesinos y cómplices que hoy gobiernan el mundo y matan a los más débiles de nuestro pueblo y a aquellos valientes que se atreven a ejercer una resistencia legítima llamándoles terroristas.

Pedimos a los miembros de la fuerzas de seguridad y de los ejércitos que no se equivoquen, que llegado el momento, dejen las armas y se pongan de parte del pueblo al que pertenecen. Que no sigan las ilegítimas órdenes que den estos políticos traidores, corruptos y asesinos a sus mandos para matar al pueblo que se rebele, pues por estos actos, uno a uno, serian juzgados como asesinatos y crímenes contra la humanidad. Uniros al pueblo, pues éste es el legítimo máximo mando y el realmente soberano.

CON ESTA REBELIÓN PACÍFICA NO PUEDEN MATARNOS A TODOS. NO LES DEMOS PIE MATANDO SALVO POR LEGÍTIMA DEFENSA PROPIA SI NOS TRATAN DE MATAR, PUES ESTO NO ES VIOLENCIA SINO UN DERECHO BÁSICO NATURAL.



EL PUEBLO LEVANTADO PACÍFICAMENTE
Y UNIDO SOMOS IMPARABLES



ANTE LA INJUSTICIA NI UN PASO ATRÁS



¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!



Jesús Hidalgo
Activista Social Independiente
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Con “V” de Verdad y “V” de Valentía se escribe siempre VICTORIA.

sábado, 29 de enero de 2011

La traición del 27 E y el final de la Transición

Un artículo de Ángeles Maestro, dirigente de Corriente Roja.

Para intentar tapar las vergüenzas de un pacto que formará parte destacada del elenco de traiciones en la historia del movimiento obrero, CC.OO y UGT han intentado camuflarlo como un “nuevo Pacto de la Moncloa”. El objetivo es intentar difuminar la responsabilidad directa de ambos sindicatos en la traición consumada el 27 de enero disimulada entre políticos, gobernantes, expertos y hasta algún intelectual orgánico, si fuera menester.
He escrito bien “sindicatos”, refiriéndome a CC.OO. y UGT, y no cúpulas o burocracias sindicales, como se dice a veces para mostrar la diferencia entre los dirigentes y las bases. Ya no. Después del 27 de enero y tras la firma del Pacto infame que dinamita conquistas sociales como la edad de jubilación a los 65 años, mantiene a ancianos trabajando y niega un puesto de trabajo digno a las nuevas generaciones, alarga el periodo de cómputo de la pensión a 25 años, exige unos imposibles 38 años y medio de cotización para acceder a la pensión completa y deja sin nada a la inmensa mayoría de los jóvenes, mujeres e inmigrantes, protagonistas absolutos del empleo a tiempo parcial y la precariedad – que sin embargo cotizarán a fondo perdido a la seguridad Social - , hay que hablar de organizaciones sindicales en su conjunto. No sólo Toxo y Méndez son responsables de la canallada perpetrada contra el conjunto de la clase obrera.

Ningún trabajador o trabajadora puede mantener el carnet de CC.OO. o de UGT en el bolsillo y mirar a la cara a los compañeros sin que se le caiga de vergüenza. ¿Con qué derecho han firmado en nuestro nombre? ¿A quién representan? El Pacto Social es una ignominia, un atropello y un acto inaceptable de violencia social de guante blanco contra el conjunto de los trabajadores y trabajadoras.

Pero no es sólo una enorme traición. El objetivo esencial, más importante que la enorme tajada de la reforma de las pensiones que han servido en bandeja a la patronal, es truncar, aniquilar al movimiento obrero; y aunque Toxo y Méndez están haciendo todo lo posible por favorecerlo, afortunadamente no está en sus manos garantizarlo. Precisamente porque no es una reedición de los Pactos de la Moncloa como los sindicatos hubieran querido.

Es el final de una larga etapa que sí se inicia con la Transición y que además de mantener intacto el aparato de Estado de la Dictadura con el rey a la cabeza, empieza propinando dos golpes decisivos a la izquierda y al movimiento obrero: la Ley de Amnistía de 1977, seguida de unos Pactos que entre muchas florituras sin trascendencia introducen el despido gratis y sin causa del contrato de empleo juvenil y la eliminación de la readmisión en el despido improcedente.

No es la envergadura del ataque a conquistas sociales la que determina las decisivas diferencias entre 1977 y 2011, si no la radical diferencia entre la categoría de los actores y el escenario en que se desarrolla el drama. La agitación del espantajo de la dictadura y el señuelo de una “democracia” preñada de derechos sociales y políticos, en función de los que valía la pena apretarse el cinturón en lo inmediato, eran creíbles porque los enarbolaban precisamente los máximos dirigentes de la izquierda y del movimiento obrero, algunos de ellos, recién salidos de la cárcel. Precisamente de su autoridad y credibilidad derivaba su poder real y su enorme responsabilidad por la destrucción de la izquierda que de la Transición derivó.

Además entonces se percibía la fuerza real de la clase obrera organizada, capaz de imponer a Suarez en 1976 y desde la clandestinidad, la ley de Relaciones Laborales más avanzada que conoció el movimiento obrero antes y después de esa fecha, y vencedora de grandes huelgas con la conquista de cada vez mayores derechos sociales. Aún no era perceptible que se trataba del principio del fin, que se iniciaba una gran operación del capital dirigida a la desvertebración y derribo del movimiento obrero, que sólo podía culminarse con éxito si la parte fundamental del guión era interpretada por sus propios dirigentes.

La situación ahora es cualitativamente diferente. Ya no hay espantajos de vuelta a la dictadura que agitar ni mirlos blancos de democracia que sustenten esperanzas de tiempos mejores. Hasta los más ignorantes saben que mientras el abismo del paro, la precariedad y las pensiones de miseria se traga a millones de personas, la patronal de las grandes empresas y, sobre todo, la banca se siguen forrando gracias al gobierno del PSOE, a quien relevará el PP en el momento oportuno.

Pero lo más importante es que los jefes sindicales que firman ahora el Pacto Social, no sólo no son héroes del movimiento obrero, sino que son percibidos mayoritariamente como esbirros del gobierno y del capital, en la cota de prestigio más baja que se recuerda. Y la izquierda institucional, PCE e IU que hubiera podido convertirse en referente popular simplemente manteniendo sus propuestas de huelga y movilización, han preferido – una vez más, y ellos sabrán a cambio de qué – no enfrentarse al PSOE y a “los sindicatos”. Las declaraciones de sus principales dirigentes el mismo 27E hablan por sí solas: “no hay motivos para la huelga general mientras los sindicatos negocian” (Llamazares en Onda Vasca) y que "los sindicatos están para sacar lo que pueden en las negociaciones, por lo que IU no se enfrentará a ellos y mantendrá una fraternidad de clases (sic)” (Cayo Lara en los desayunos de RTVE).

Lo que fue la estructura dirigente de la izquierda política y sindical en la Transición se hunde, pero como ni en la física ni en la dinámica social existe el vacío, lo nuevo – que ya hace tiempo viene apuntando – va tomando forma y fortaleciéndose. El 27 de enero ha sido un buen ejemplo.

En Hego Euskal Herria y también en Galiza, la mayoría sindical ha convocado con éxito huelgas generales y manifestaciones masivas teniendo en contra a CC.OO. y UGT; en Catalunya han intentado la huelga y ha habido importantes movilizaciones; en Murcia llevan mes y medio en pie de guerra con manifestaciones cada vez mayores, y en el resto del Estado las manifestaciones contra las reformas y en solidaridad con las huelgas generales en las nacionalidades, han sido más concurridas y más combativas que en ocasiones anteriores.

En nada se parecen pues, ni los actores, ni el escenario, al de 1977.

La preocupación de las clases dominantes es que las posibilidades de que los ataques, mucho más duros y sin límite previsible, sean aceptados mayoritariamente son mucho menores que hace 34 años. La caldera de la indignación popular va aumentando la presión, no hay válvula de seguridad y el colchón de legitimación se deshace a ojos vista. Es el final de una etapa y será el entierro del modelo sindical y político de la Transición.

Lo nuevo, si bien debe reanudar necesariamente el hilo rojo de la lucha obrera y popular que la Transición pretendió deshacer, no será la mera continuación de lo anterior. No sólo porque las organizaciones serán diferentes. El nuevo movimiento obrero, dirigido por la clase obrera de hoy: jóvenes precarios, mujeres, inmigrantes y lo mejor de los veteranos luchadores y luchadoras que no consiguieron doblegar, tiene ante si – con mucha más claridad que en otras épocas – dos líneas de fuerza fundamentales sobre las que constituirse: la emancipación de clase y el internacionalismo, es decir derecho de los pueblos a liberarse del yugo del imperialismo, incluido el español. En ese marco, la búsqueda incansable de la unidad, o al menos la coincidencia, en la lucha frente al enemigo común es la tarea que ya ha comenzado para el sindicalismo de clase en el Estado español y que necesita ser profundizada.



28 de enero de 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

La rendición



¿Y cómo habrían de ser los trámites a cumplir para que "la bestia etarra" aparezca vencida, desarmada y cautiva? ¿Cómo y adónde deberían dirigirse? ¿A un plató televisivo en un programa de máxima audiencia? ¿Irrumpir en el hemiciclo de las Cortes españolas con los brazos en alto y el DNI en la boca? ¿Y quiénes? ¿Toda la plana mayor y la totalidad de la militancia, desde los "generales" hasta el último "cachorro" recién incorporado a filas? ¿Y cabrían todos en un espacio relativamente diáfano?

¿Cómo habría de ser la puesta en escena? ¿Con los rostros descubiertos, feos y afligidos? ¿En el condado de Treviño bajo supervisión de la Junta de Castilla y León y la Diputación burgalesa? ¿Maniatados y con capirote posando para la prensa?

¿Y la entrega de las armas? ¿Las hubiesen transportado en una caravana de camiones desde cada uno de los zulos y depositado en una verde pradera delante de un panel de sponsors? ¿Un jugoso montón de fusiles, ¡tres misiles!, pistolas, explosivos, pasamontañas, cables, pilas y temporizadores?

¿Y la dramaturgia del mea culpa? ¿Tendrían que pedir perdón por haber sido tan "canallas" y "sanguinarios". Por no haber considerado el daño que "gratuitamente" infligían? ¿Y también tendrían que hincar sus rodillas, uno a uno, ante su borbónica majestad? ¿Quizá, rompiendo el protocolo, recibieran un abrazo "campechano" de "reconciliación" por parte del regente? ¿Y entonar el Cara al sol, brazo en alto, como escarmiento? ¿Un apretón de manos con "talante" de un Zapatero pletórico y triunfal?

¿Se les "perdonaría" por el gesto histórico de buena voluntad o se les aplicaría la doctrina Parot hasta pudrirse en las cárceles "democráticas" del Estado español? ¿Sin linchamiento, quedaría conforme el auditorio envenenado por el odio y la venganza?

¿Y los torturadores, habrían de aprender, entonces, modales civilizados u ocuparían ahora ellos las celdas?

¿Y los guardaespaldas pasarían también a engrosar las colas de parados en las oficinas del INEM? ¿Y Fernando Savater, como tantos otros, no lamentaría perder su estribillo e incluso el sentido de su vida? ¿Echaría el cierre la Audiencia Nacional y Grande-Marlaska, Velasco y compañía serían becados para impartir seminarios de Derecho "democrático" en la Universidad de Columbia?

¿Y los pingües beneficios de todos aquellos que vivían del miedo?

¿El euskera, por fin, sería un dialecto exótico y San Sebastián de Guipúzcoa y Villafranca de Ordicia? ¿Y los presos? ¿Pagarían cara su "gamberrada" secular? ¿Y los muertos de uno y otro lado habrían caído por una simple y sostenida broma macabra de un descerebrado colectivo? ¿Cuántos locos entonces habitan el País Vasco y Navarra? ¿Acaso, se heredó la demencia, generación tras generación, en la sangre del grupo B negativo?

¿Y Aznar, Rajoy, Acebes y su comparsa no se pondrán celosos e incluso rabiosos por haber perdido la ocasión histórica o histérica de exhibir, a título personal, tan suculento trofeo de caza? ¿O se sentirían definitivamente huérfanos y vacíos de contenido? ¿Tal vez una solemne misa de desagravio en la basílica de Cuelgamuros, concelebrada por monseñor Rouco Varela, Cañizares y el mismísimo santo padre Benedicto?

¿Y quién pondría el precio del fin de la violencia? ¿El Banco de Santander, el BBVA o el Banco Ambrosiano rescatado del infierno? ¿Y si además le creciera, por relax, el pelo al señor Rubalcaba y, por contra, le mermara de su boca la manipulación y la mentira? Y... etcétera, etcétera.

martes, 11 de enero de 2011

¿Quieren la paz el gobierno y la oposición?¿Desean en verdad el final del conflicto armado?

Ver como pdf 11-01-2011



No existe mayor miseria moral que la que se desprende del odio concentrado en quienes manipulan el dolor de los familiares de las víctimas de un conflicto armado. La práctica directiva de esas asociaciones -salvo Voces contra el Terrorismo, presidida por Francisco José Alcaraz-, enviaron en los últimos días de diciembre un documento consensuado por todas ellas al presidente del Gobierno y a cada uno de los ministros, en el que se señalaba que ETA y las organizaciones de su entorno debían condenar todo su historial delictivo antes de participar en el juego democrático. Y pregunto:

¿Se solicitó al ejército español de 1977 la misma exigencia, por parte de los neo franquistas y algunos demócratas de pensamiento blando, padres de una constitución tuerta?

¿Se exigió a los torturadores y a sus jefes de la policía política, muy activa desde las cloacas del delincuente Barrionuevo (hoy Rubalcaba) que pidieran perdón por sus miles de crímenes?

¿Se exigió al monarca, ante la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que se reparara el honor y la memoria de los cientos de miles de fusilados, ejecutados, asesinados, tras el triunfo de la barbarie de 1939? ¿Se le solicitó que condenara la dictadura que le puso en el cargo?

¿Se reclamó a los parlamentarios, por parte de las instituciones más altas del estado, que se investigaran los crímenes del franquismo, que se abrieran todas las fosas comunes, que se diera digno entierro a las víctimas de tantos años de opresión?

¿Acaso el dolor de las familias de 900 ciudadanos vale más que el de un millón? ¿Es que solo ha sido ETA la causante de la inestabilidad social, el terrorismo y la violencia?

¿Es concebible que cuando la Pelota Vasca de la Paz anda por el tejado de quienes detentan todas las armas, el dinero y el poder, esta no sea recogida por manos más limpias que las del Borbón, Zapatero, Rajoy, Ares, López, y toda su mamporrera familia de mediocres empecinados en la estupidez colectiva, en la alharaca propia de vocingleros idiotizados por El País, TVE, El Mundo, RNE, la SER, el ABC y la COPE?

Give Peace a Chance (Dad una oportunidad a la paz), cantaba John Lennon. Give me Guns against basques (Dadme los fusiles contra los vascos) canta Rubalcaba.

Hace menos de cuatro días, más de 60.000 personas mostraban en las calles de Bilbao su anhelo de concordia, paz y reconciliación, pidiendo la vuelta a casa de sus reclusos, su exigencia de un trato humano a los presos políticos, su confianza en el nuevo proceso político que la izquierda abertzale abrió hace meses.

Hoy, los mismos que se dicen demócratas, lanzan venablos, suspicacias y manipulaciones acerca del reciente comunicado de ETA. ¿Quieren la paz el gobierno y la oposición? ¿Desean en verdad el final de conflicto armado? ¿Sigue mandando Franco en las Cortes? Yo tengo mi respuesta a todas. No, a las dos primeras; sí a la última.

La pelota vasca bota, rebota, espera en el alero a que alguien la recoja. Pero hay una sola exigencia: que quien lo haga, crea de verdad en los derechos humanos, en el respeto a la pluralidad, en un sistema verdaderamente democrático.

Y por mucho que miro los rostros y leo las palabras de quienes tienen la pasta robada al ciudadano, la porra amenazante contra la sociedad y las aberrantes leyes en la mano para prohibir la libertad, léase el gobierno en pleno, únicamente contemplo miseria moral y declaraciones donde flota el odio y la venganza. España sigue siendo un ideal digno de miserables.


Declaración de Corriente Roja ante el Comunicado de ETA

El anuncio de ETA de declarar de forma unilateral un alto el fuego general, permanente y verificable es una gran noticia que Corriente Roja saluda calurosamente.

Apreciamos el valor y la firmeza de una decisión que se inscribe en la voluntad indoblegable de la inmensa mayoría del pueblo vasco de hacer realidad su soberanía y a ella responde.

El cinismo de las declaraciones de los gobiernos del Estado y de la C.A.V , y de la extrema derecha que hegemoniza las asociaciones de víctimas del terrorismo, sólo expresan el absurdo intento de retrasar un proceso que desbarata sus rastreros cálculos electorales.

Nos avergonzamos del coro de fuerzas institucionales, incluida IU, que hace tiempo han renunciado a pensar por sí mismas para repetir el guión orquestado por el Ministerio del Interior. No son más que el pataleo impotente del pasado que no conseguirá impedir que el pueblo vasco y el conjunto de los pueblos del Estado español construyan su propia historia.

Nos alegramos especialmente de que este esperanzador camino, que muchas decenas de miles de personas están dispuestas a desbrozar como se demostró el pasado día 8 en Bilbao, transcurra inmerso en el auge de la lucha obrera y popular y en concreto, en la preparación de la huelga general convocada por la mayoría sindical vasca en Hego Euskal Herria el próximo 27 denero.


El ejemplo de coherencia y de fuerza que la clase obrera vasca supone para la del resto del Estado, aún aplastada por las burocracias sindicales, es vital en el avance en la construcción del sindicalismo de clase y combativo que pretendemos.


Corriente Roja, como ya hicieron medio centenar de militantes el pasado sábado en Bilbao, desea compartir la esperanza que este proceso ha desencadenado y el trabajo para hacerla realidad. Ponemos toda nuestra voluntad para intentar que la clase obrera y los pueblos del Estado español comprendan la lucha del pueblo vasco, encuentren formas de unidad contra el enemigo común y, sobre todo que, como mostró Iniciativa Internacionalista, se abran procesos en los que la lucha por la emancipación social sea indisociable de la lucha de los pueblos por su autodeterminación.

11 de enero de 2011

jueves, 2 de diciembre de 2010

Declaración de Corriente Roja ante el nuevo proyecto político y organizativo de la izquierda abertzale

Corriente Roja saluda la creación de la nueva organización de la izquierda abertzale que se plantea la utilización de medios exclusivamente políticos y el rechazo de la violencia individual para la consecución de sus objetivos: la independencia y el socialismo.

La política antiterrorista, que ha presidido la política del estado español desde la Transición, y en especial la Ley de Partidos, han permitido la conculcación reiterada de los principios democráticos más elementales, la perpetuación del conflicto y un enorme sufrimiento a la sociedad vasca.

El hecho de que la nueva organización se haya constituido respetando expresamente los preceptos de la Ley de Partidos deja sin argumento alguno, ni siquiera desde la propia legislación del Estado, el atropello de derechos civiles y políticos ejercido contra una parte importante de la ciudadanía vasca.

Corriente Roja exige al gobierno español la legalización de la nueva organización política y que abra el camino para que toda la ciudadanía vasca realice sus derechos democráticos. Debe ser el primer paso hacia la derogación de la Ley de Partidos y del conjunto de la legislación antiterrorista que han mantenido a Euskal Herria en estado de excepción y a todo el Estado en un simulacro de democracia. Exigimos igualmente la restitución de su estatus anterior a todos aquellos militantes juzgados y encarcelados por su trabajo político y por favorecer el desarrollo del escenario actual. Por justicia, y porque es imposible hablar de mínimos de libertad y de democracia en el Estado español si se le niegan al pueblo vasco.

Saludamos y ofrecemos a esta nueva formación nuestra colaboración para que pueda expresar libremente sus ideas y proyectos en el conjunto del Estado. Así mismo Corriente Roja reitera que no habrá solución al llamado conflicto vasco mientras Euskal Herria no pueda ejercer su derecho a la autodeterminación. El ejercicio de la soberanía de los pueblos, comenzando por los vascos, exige avanzar en la unidad de la lucha de todos los trabajadores y trabajadoras del Estado, de toda la juventud y de los sectores populares, contra el actual régimen monárquico responsable directo de la opresión nacional.
2 de diciembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La crisis es sobre todo política. El cambio necesario se llama República.


El 6 de diciembre, mientras el Borbón y sus súbditos (todos los Grupos Parlamentarios), celebren el 32 aniversario de la Constitución, miles de personas – con más fuerza y más razones que nunca – se manifestarán en Madrid denunciando la ilegitimidad de una Carta Magna que consagra como Jefe de las Fuerzas Armadas y garante de la unidad territorial a un rey heredero directo del dictador.

Los pilares que mantuvieron la Dictadura y cuya continuidad aseguró la Transición empiezan a hacer aguas seriamente ante la opinión pública, a pesar de todas las manipulaciones informativas imaginables. La indignación popular aumenta frente a una corrupción que penetra todas las estructuras del Estado, el poder económico creciente de una Iglesia cada vez más desprestigiada por machista y cavernícola, la negación del derecho de Autodeterminación mientras el clamor popular en su defensa arrecia en las nacionalidades, la complicidad del Gobierno PSOE y de la monarquía en la masacre de El Aaiún y sobre todo, ante la percepción de que hay una inmensa tomadura de pelo en la que mientras la clase obrera paga los platos rotos, la burguesía se sigue llenando los bolsillos.

Pese al bloqueo informativo de cualquier crítica a la corona, la imagen de la monarquía se degrada ante un pueblo que ve que, mientras el paro y la miseria es el único porvenir suyo y de sus hijos, salen cada año 9 millones de euros de las arcas públicas para financiar los holgazanes de la Casa Real. Además empieza a ser vox populi que el Borbón, que llegó “con una mano delante y otra detrás”, acumula miles de millones de euros, aquí y en Suiza, producto de corrupciones sin cuento, por las han sido juzgados sus amigos más cercanos. La ley del silencio y la impunidad que la Constitución le garantiza han impedido su imputación. La sucesión de su hijo Felipe, cada vez más cercana debido a la enfermedad del rey, y con ella la continuidad de una monarquía que no tiene otra legitimidad que ser el botín de guerra impuesto a unos pueblos derrotados y masacrados, es cada vez más impopular. La miseria tiene cara de hereje, como decía Quevedo, y una clase obrera que ve caer salvajemente sobre sus espaldas las consecuencias de la crisis está cada vez menos dispuesta a comulgar con ruedas de molino de príncipes y princesas.

El párrafo final del manifiesto unitario del 6D apunta en la dirección correcta: “Hoy más que nunca, planteamos que el cambio de gobierno no es la solución. El baile en el gobierno del PP y el PSOE más parece el baile de los vampiros. En definitiva, no habrá soluciones parciales. Es preciso cambiar la situación de raíz y enfrentar la necesidad de un cambio de régimen y la instauración de la República como orden social realmente democrático en el que la hegemonía la tengan la clase obrera y los pueblos. Ese es el camino. Esa es la única garantía de futuro” Hoy más que nunca, planteamos que el cambio de gobierno no es la solución. El baile en el gobierno del PP y el PSOE más parece el baile de los vampiros. En definitiva, no habrá soluciones parciales. Es preciso cambiar la situación de raíz y enfrentar la necesidad de un cambio de régimen y la instauración de la República como orden social realmente democrático en el que la hegemonía la tengan la clase obrera y los pueblos. Ese es el camino. Esa es la única garantía de futuro.


jueves, 30 de septiembre de 2010

Corriente Roja ante las detenciones de Askapena y la estrategia represiva

En la madrugada del día 28 se anunciaba la detención de siete miembros de ASKAPENA, denominada por los medios como el “aparato internacional de ETA”. Desde su tradicional desprecio a la presunción de inocencia especialmente respecto a todo lo relacionado con el ámbito vasco independentista, los medios de comunicación volvieron a convertirse en fieles portavoces del Ministerio de Interior.
Un organismo social vasco con actividades abiertamente públicas y perfectamente conocidas en Euskal Herria, cuya labor desde hace más de 20 años es la solidaridad internacional y la difusión de la causa vasca en el exterior, está siendo tratado como antes lo fueron el área Internacional de Batasuna o el propio colectivo de deportados y exiliados. El ministro de Interior ha pretendido hoy, sin éxito, desligar esta operación de los evidentes avances en el reconocimiento internacional del conflicto en Euskal Herria y los innumerables apoyos internacionales al escenario de resolución planteado por la Izquierda Abertzale. Por su parte, el consejero de Interior del gobierno vascongado ha calificado a Askapena como “parte esencial del entramado de apoyo a ETA”. Estas declaraciones nos ponen ante la incertidumbre de ¿hasta dónde pretenderán extender la etiqueta de “entramado de apoyo”?.
Recordamos hoy aquella decisión del Tribunal Supremo, a principios del 2007, de tipificar a las organizaciones juveniles abertzales como organizaciones terroristas y no como asociaciones ilícitas, corrigiendo a la propia Audiencia Nacional. Entonces, a modo de denuncia, manifestamos que: “ha quedado claro que cualquier miembro de la Izquierda Abertzale será tratado directamente como terrorista”.
Askapena es, y seguirá siendo, un colectivo internacionalista del ámbito de la solidaridad; una solidaridad de ida y vuelta, ya que, como se menciona en su propia definición “No podemos entender la liberación de nuestro pueblo, y tampoco la podemos llevar adelante, sin trabajar la solidaridad con los pueblos en lucha contra el imperialismo. Los pueblos necesitamos ayuda y ternura mutuas... Para poder avanzar en la lucha de liberación vasca, necesitamos la solidaridad de los pueblos y, del mismo modo, trabajar la solidaridad de nuestro pueblo hacia los que luchan contra el imperialismo”.
A este colectivo que así se define, llaman terrorista. De ese terrorismo sin violencia y sin delitos al que el régimen borbónico teme más que a la propia ETA.
Entendemos que la estrategia represiva indiscriminada contra un pueblo y una de sus expresiones políticas más representativas, la izquierda independentista, no puede ser entendida sino como una obstrucción consciente en el camino del reconocimiento de todos los derechos civiles y políticos en ausencia de violencia en Euskal Herria por parte del Estado español. El partido gobernante en España, como ha ocurrido tantas veces en el pasado, parece querer aferrarse a una imagen y a actuaciones que puedan proporcionarle réditos electorales cuando más los necesita. Es el caso de un gobierno que, acosado por su fracaso de gestión que una vez más hace pagar a la clase trabajadora, y ante una perspectiva de hundimiento electoral, redescubre el filón de votos que la brutalidad represiva puede concederle fuera de Navarra y Vascongadas, donde sobrevive gracias a la Ley de Partidos. Desde aquí hasta las próximas elecciones, la carrera de la represión política y de la conculcación de derechos colectivos e individuales en Euskal Herria, va a convertirse en un pugilato entre el PSOE y el PP por los votos en el resto del Estado.
Desde Corriente Roja queremos expresar nuestra fraternal solidaridad con los activistas de Askapena detenidos, a la vez que exigimos un total respeto a su integridad física y moral por parte de sus secuestradores. Vaya también nuestra solidaridad con sus familias, amigos y compañeros de lucha.
Corriente Roja se adhiere a la convocatoria y llama a participar masivamente en la manifestación del sábado, 2 de Octubre, en Bilbo bajo el lema:
No a la prohibición de manifestaciones. Ninguna imposición, ninguna violencia.
Sí a los derechos humanos, civiles y políticos.

Askapena aurrera, Internazionalismoa aurrera!

lunes, 30 de agosto de 2010

Denegación de auxilio

Sábado, 28 de Agosto de 2010 23:34 inSurGente.org Estado Español - Política
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(Un artículo del periodista Antonio Álvarez-Solís).- Cuando yo hacía, con la bendita pasión juvenil del descubrimiento, mis primeros estudios de Derecho Penal, descubrí entre los delitos de peligro para la vida la figura de la omisión del socorro o, lo que viene a ser lo mismo, de la denegación de auxilio. Aún recuerdo lo escrito por el profesor correspondiente: castiga el Código al «que no socorriere a una persona que se hallare desamparada y en peligro manifiesto y grave». Estas cosas suelen quedar gravadas en el fondo del alma, porque a mí me ha venido instantáneamente esa figura delictiva a la memoria al leer que el Gobierno del Sr. Zapatero ha decidido retirar la ayuda de 426 euros (¡426!) a todo parado que entre las edades de 30 y 45 años sea soltero y no tenga cargas familiares. Se trata de un colectivo que, según reza en la estadística, puede superar los cuatrocientos mil individuos. A este cerca de medio millón se le condena por los socialistas, al menos teóricamente, a la extinción radical.

Sé también desde aquellos tiempos que las figuras delictivas no deben ser consideradas de una forma analógica y extensiva con el fin humanísimo de evitar la injusticia por abuso en el juzgador. Por lo tanto, yo debería no extender más allá de la intención del legislador la referencia a tal figura delictiva. Pero ¿cabe alegar este reparo ante lo que voy a decir en un tiempo en que muchos ciudadanos son encarcelados, y no pocos con tortura, alegando los tribunales puras inducciones ideológicas y escandalosas extensiones solamente apoyadas en una voluntad puramente política?

Procedamos, pues, a hacer la primera afirmación acerca del asunto: a mí me parece delictivo, esgrimiendo la obligación de socorro o la denegación de auxilio, que un Gobierno eyecte hacia la nada a miles de trabajadores que víctimas de un paro que no han gestado ellos han de sufrir un total e ignominioso «desamparo y estar en peligro manifiesto y grave». Si la quema de un buzón vasco se eleva a delito de terrorismo, ¿acaso no debiera considerarse de voluntad delictiva muy grave retirar el auxilio mínimo a un ciudadano al que llevan al altar del sacrificio portando además la propia leña, o sea el paro, para consumar el sacrificio? Ha de tenerse en cuenta que ese poder inhumano y criminoso -hablemos en términos sustanciales- acude con presteza y escándalo social en auxilio de banqueros y gente de la finanza que ha desmochado en el curso de una acción repugnante de atesoramiento y poder el edificio de la economía colectiva.

El Sr. Zapatero, que hace solamente dos o tres meses afirmaba, con voz y gestos arcangélicos, que la resurrección de la economía se haría sin tocar ni uno sólo de los beneficios sociales conquistados por las masas, lleva semanas royendo las seguridades mínimas de los trabajadores, desde el empleo hasta el salario. Y lo hace además con voz que quiere transmitir el sacrificio personal -o sea, la pérdida del cargo- a la población que en muchos casos aún le presta una bobalicona asistencia por confundir el socialismo con el obrerismo de antaño. El Sr. Zapatero, que desayuna con el Sr. Botín y merienda luego trabajadores, debería pensar si emplear en ello esfuerzo hercúleo -y si no que lo consulte al Sr. Blanco-, si se puede expulsar hacia la nada a unos ciudadanos que solamente aspiran a un trabajo básico sin considerar siquiera la explotación de que son objeto cuando lo consiguen. Trabajo, además, que normalmente constituye una forma de servidumbre que debería avergonzar a todo gobernante o empresario, ya que son ambos la misma cosa. ¿Retórico el alegato del asendereado y pobre escritor? Posiblemente sí, pero dado que no tiene a mano arma adecuada y necesaria para defender la justicia debida a la humanidad doliente, bueno será que dispare con ruido y rebomborio la única arma que posee, que es la palabra con ira. No digan ante esto la tropa de los serviles, como suelen hacer, que el grito no es propio de un demócrata civilizado. Ante esa argumentación ha de sostenerse que la palabra discreta y ponderada ha sido remojada por el agua sucia de la ley o del poder y no sirve ya, porque no lleva a lugar alguno en que pueda obtener el remedio pertinente. Esa palabra hay que hincharla con otro gas que no sea el gas pobre de parlamentos e instituciones, para que el globo de la protesta suba sobre el horizonte.

Pero dejemos estas cuestiones de urgente filosofía del lenguaje y volvamos al tajo. Se opera desde el poder con un cinismo atosigante. El Sr. Blanco, que le da como buen gallego curial al botafumeiro en la Moncloa, pensando en la sucesión mitrada, acaba de argüir que unos servicios públicos -«desde la sanidad a la educación»- que se quieran homologables con la eficiencia europea demandan una elevación fiscal de rango europeo. ¡Nada más y nada menos! Pero en ningún momento cavila públicamente este socialista, transformado en mantillo del poder, que los impuestos han de relacionarse muy prudentemente con los salarios, sobre todo con los salarios de aquellos que reciben la llamada soldada mínima interprofesional. Inverecundia viene a ser, Sr. Blanco, esta reflexión que usted ha hecho. Porque usted sabe que el salario mínimo interprofesional español figura en el quinto lugar de los salarios europeos si usted los cuenta por la cola. De los 1.610 euros que cobra mínimamente un trabajador luxenburgués, la relación numérica se va desmoronando hasta los 633 que recibe un trabajador español. Entre ambas cifras están los 1.462 euros de Irlanda, los 1.357 de Holanda, los 1.136 de Bélgica, los 1.321 de Francia, los 1.148 de Gran Bretaña, incluso los 681 de Grecia...Tras España están Portugal, Polonia, Rumanía y Bulgaria. Por ejemplo. Inverecundo es, pues, el argumento, Sr. Blanco. No hagamos, pues, ecuaciones con falsificación de la igualdad. Quizá debería pensar, señor ministro, en mantenernos y mejorarnos unas contadas prestaciones básicas a cambio de no desollarnos el monedero. Tal como nos han movido por la historia constituimos un país africano endeudado para adquirir el vestido de fiesta. De ese exceso de faralaes se duelen, entre otras importantes cosas, las naciones vasca y catalana, que se ven en mejor situación merced a su esfuerzo histórico por salvaguardarse de España. No podemos soportar tanta gloria y procesión «desde lo militar a lo institucional y escénico» a base de comer el pan mojado en amargura. Es la hora en que al pueblo hay que convocarle no para que vote remoquetes históricos, sino para que tome en sus manos la propia gobernación para edificar una modernidad que podamos financiar. Una modernidad hasta ahora impedida por cuatrocientos años de fantasías imperiales. Las auténticas llaves de Utrech se las quedaron los flamencos.

Usted imagina, Sr. Blanco, la conmoción de los ciudadanos equilibrados cuando hace unos días escuchaban al Sr. Almunia, socialista también, dándole apoyo a usted con su defensa de la subida española de impuestos para hacer frente a nuestras necesidades. El Sr. Almunia, arrellanado tras su mesa de comisario europeo... Busquen ustedes a quien desmanteló con delito la ya pobre economía española para soñarse financieros americanos. Y procedan a convocarles a juicio. No se puede desayunar con los prebostes y luego abrigarse con la bandera del socialismo obrero. Ahí sí que tienen ustedes que homologarse con los socialistas muertos por la causa de los trabajadores. Pero ¿quién se acuerda ya de aquellos socialistas enterrados en tierra sin nombre? Ustedes, no.

Dejen ustedes de enredar con los impuestos y procedan de una vez a relacionarlos con los que hurtaron la riqueza, como anunció -vuelo de mariposa- el Sr. Zapatero.

jueves, 29 de julio de 2010

La legítima violencia


Lunes, 14 de Junio de 2010 23:19 inSurGente.org Estado Español - País Vasco

(Un artículo del jurista Javier Ramos Sánchez).- Cuando Raskolnikov, el héroe de Dostoyevski en «Crimen y castigo», trata de justificar el asesinato de la vieja usurera Alena Ivanovna, recurre a las crueles matanzas llevadas a cabo por Napoleón, un hombre sin duda glorificado y encumbrado por mor de sus brillantes tácticas militares, las que, sin embargo, produjeron decenas de miles de muertos, heridos y mutilados. Todo se le ha perdonado al gran estratega, se queja amargamente el personaje, precisamente, porque condujo a la muerte a miles de hombres en lugar de acabar con la vida de uno sólo. Si así hubiera sucedido, si tan sólo una persona hubiera muerto a manos del gran general, entonces hubiera pasado de héroe a villano con la misma facilidad con la que muta su naturaleza el vino en vinagre.

Acabar con la vida de miles de personas, en Irak o Afganistán, incluso cuando las víctimas concurren al dichoso evento de una boda, forma parte de la «violencia legítima» de ciertos estados aliados que se han autoconferido el derecho a invadir, sojuzgar, violar y masacrar a otros pueblos porque, como dijera el jefe del Estado alemán en desdichado desliz, así también defienden sus intereses económicos. Los únicos, digamoslo claramente, que cuentan en éste y otros mundanos asuntos. Simples «daños colaterales», en suma. El Estado de Israel lleva implementando esta política de «Estado gamberro» prácticamente desde que ocupó la tierra palestina, allá por 1948. Desde entonces se dedica, y con no poco éxito vista la permisividad de la comunidad internacional, al asesinato selectivo, al despojo de tierras palestinas, las incursiones militares contra civiles, la utilización de armas químicas prohibidas por convenios internacionales, la piratería en alta mar y otras tropelías que por innumerables obviamos citar. Las resoluciones de la ONU al respecto simplemente se las pasa por el arco de triunfo, gracias a la mano amiga del «capo di capi», los EEUU de Norteamérica. Así son las cosas en este mundo de hipócritas y asesinos de masas.

En Euskal Herria, sin embargo, la vara de medir es bien otra. Cuando el actual lehendakari, ilegítimo ab origine pues es bien sabido que ocupa el cargo en base a una amputación previa del cuerpo electoral, nos declama sobre la «deslegitimación de la violencia», la náusea asoma al estómago y la sangre a la tez, de pura vergüenza ajena. Un hombre que pertenece al mismo partido que utilizó las cloacas del Estado para secuestrar y asesinar en nombre del GAL nos ilustra nada menos que sobre pacifismo y deslegitimación de la violencia. Ver para creer.

Vayamos por partes. El manoseado Plan del impostor lehendakari simplemente pretende adoctrinar al alumnado en la supuesta ilegitimidad de una y nada más que una de las violencias, la que ejerce ETA, naturalmente. Lo mismo hubiera dicho y hecho el señor Goebels acerca de la violencia de los «terroristas» que atacaban las unidades de la Wehrmacht. La cuestión es bien peliaguda empero.

¿Es acaso Euskal Herria un país ocupado? Respóndase el lector como mejor pueda. ¿Resulta legítima la actividad armada frente a la ocupación? El Código penal vigente me impide responder a esta cuestión. ¿Cuántos muertos hay que poner encima de la mesa para que el vulgar asesino pase a ser declarado contendiente y su inicial actividad criminal fruto de un «conflicto político»? ¿Por qué tiene más derecho el Estado de Israel a atacar y asesinar a una flotilla de activistas pacíficos en aguas internacionales y menos la guerrilla chechena o la insurgencia colombiana a ejercer esa misma actividad armada?

¿De qué violencia nos hablan esos melifluos obispos impuestos, quizá de la que ha ejercido la Iglesia en los últimos 2.000 años al servicio del poder establecido? Se estima que 500.000 personas fueron declaradas culpables de «brujería» y murieron quemadas entre los siglos XV y XVII, la mayoría mujeres. Previamente y con el consentimiento papal fueron brutalmente torturadas para que denunciasen a otras futuras víctimas. Todo bajo la corrupta vigilancia de esa «misericordiosa» Madre Iglesia.

¿De qué violencia osa mentar la derecha franquista actual que promovió un golpe de Estado que dejó cientos de miles de víctimas, torturadas y vilmente asesinados, además de confiscar sus bienes y pertenencias? La misma derecha que nunca ha condenado al dictador ni a sus herederos políticos. El señor Basagoiti pierde muchas oportunidades de estarse callado. Más muy al contrario, alardea y se revuelca en su repugnante cinismo. Y puede hacerlo porque maneja los hilos del ilegítimo Gobierno de Gasteiz. El herrumbroso PSOE de la mano, y maniatado, por los cuneteros de 1936, para escarnio de sus familiares asesinados.

El mentado plan de «Convivencia democrática y de deslegitimación de la violencia» nos habla de «valores democráticos» y a buen seguro que se refiere a aquellos que permiten, por ejemplo, que parte de la ciudadanía vasca siga sin poder ejercer su derecho de sufragio activo y pasivo, a que conocidos líderes políticos sigan encarcelados precisamente por ejercer la política, a que se sigan produciendo denuncias de malos tratos y torturas con cada nueva razzia policial o a que, en fin, la palabra y la decisión del Pueblo vasco siga siendo preterida y ninguneada con el desprecio que se manifiesta por una colonia sojuzgada. Esos son sus «valores democráticos» y aquellas sus «instituciones» para hacerlos valer, por las buenas o por las malas. Y pretenden que la gente comulgue con esas ruedas de molino. Vosotros inventasteis el terrorismo, el que mayor terror produce, el terrorismo de estado. No tenéis la más mínima autoridad política ni moral para dar lecciones de convivencia, menos aún de democracia y desde luego ninguna sobre derechos humanos. Y la sociedad vasca lo sabe perfectamente. A otro perro, pues, con ese hueso.

(Artículo publicado en Gara)

La legítima violencia (y II)


Martes, 27 de Julio de 2010 06:50 inSurGente.org Estado Español - Política

(Un artículo del jurista Javier Ramos Sánchez).- En marzo de 1970, el general Westmoreland, Jefe del Estado mayor de los EEUU, elabora un documento supersecreto en el que sugiere « ...la implicación en países en vías de desarrollo en la lucha global contra el comunismo... organizando operaciones con nombres como libertad, justicia o democracia. Sintetizando, no importa si en esos gobiernos hay demócratas o fascistas en el poder. Y si ese gobierno no quiere tomar medidas al respecto, lo harán los servicios de inteligencia militar de EEUU organizando operaciones especiales para convencer de lo contrario tanto a ese gobierno como a la opinión pública. Se organizarán operaciones violentas o no violentas, según la situación concreta».

Ésta es la doctrina político-militar de los EEUU desde, al menos, la Segunda Guerra Mundial; esto es, la utilización sistemática del terror, en todas sus variantes, contra cualquiera que ponga en entredicho su sistema de dominación imperialista y su modo de producción capitalista.

Desde entonces y desde la base militar de Fort Bragg en Carolina del norte o la «Escuela de las Américas» en Panamá, miles de oficiales eran entrenados en técnicas de tortura y terror contra la población civil que luego fueron usadas en Chile, Argentina, Paraguay, El Salvador, Guatemala, Nicaragua etc. Sólo en lo atinente a Cuba, el terror norteamericano ha costado la vida ya a 3.478 personas. Así, el 4 de marzo de 1960 la CIA hace explosionar el buque de carga francés «La Coubre» en el puerto de La Habana. Mueren 101 personas. También se han utilizado ataques bacteriológicos, explosión de aeronaves en vuelo con población civil e innumerables intentos de asesinato contra el propio jefe del Estado, Fidel Castro.

El terrorismo del imperialismo no tiene límites, ni siquiera para su propia población. No pocos analistas juzgan muy verosímil que los EEUU sabían de antemano la operación de destrucción de las Torres gemelas de Nueva York. Y dejaron hacer. De hecho, ellos crearon, armaron y entrenaron al propio Bin Laden y a sus talibanes cuando les interesó derrocar al gobierno progresista de Kabul en 1989. La razón era provocar en su propia población tal conmoción que les dejara manos libres para militarizar, bombardear e invadir cualquier país, como hicieron antes en Yugoslavia y después en Irak, Afganistán... invasiones que tenían previstas desde hace tiempo porque, sencillamente, no entendían, por ejemplo, «qué hacía nuestro petróleo bajo sus arenas» o «nuestro coltan en las selvas del Congo». Puro y simple latrocinio, como el que ahora se pretende en los yacimientos de litio en Afganistán o con el paso de sus oleoductos y gaseoductos por las ex repúblicas soviéticas de Uzbekistán, Kirgistán, Tayikistán... y toda Asia central, ricas, además, en minerales y materias primas.

El problema estructural que han tenido históricamente los movimienos de liberación nacional y social es que no han sido capaces de ser lo «suficientemente terroristas». Cargados de moralina y prejuicios, han permitido que el terror de cualquier estado imperialista acabara enmudeciéndolos. Así ocurrió en la España posfranquista. Otro gallo habría cantado si se hubiese puesto coto a tiempo a sanjurjadas y otras muestras de «amor patrio» de la soldadesca fascista. Varias generaciones de hombres y mujeres conscientes y combativos políticamente fueron, al socaire del buenismo republicano, exterminadas por el simple y puro terror, ése que ahora dicen estos «demócratas» de Paco-tilla reconvertidos del fascismo que se les hace insoportable y para el que han ideado el correspondiente adoctrinamiento en las aulas vascas. Y no es ni la millonésima parte del que ellos crearon y extendieron.

Bien dice Lorenzo Espinosa (GARA, 1 de julio de 2010) que lo único verdaderamente insoportable para la burguesía es no poder controlar la respuesta fáctica de los «vencidos». O, dicho de otro modo, no poseer el monopolio de la violencia. Desde 1789 la burguesía no ha hecho otra cosa que inventar y extender el más puro terror en cuantos pueblos ha sojuzgado por el único interés que le aprieta: la explotación de seres humanos y la de los recursos naturales. Y para este fin cualquier método es absolutamente idóneo.

Bien es verdad que, maestros en el arte de la hipocresía, jamás admiten sus crímenes. Al contrario, los imputan a sus víctimas. Franco lo hizo en el bombardeo de Gernika, atribuyéndolo a los «rojos», y los Yanquis fingieron que las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki eran «por el bien de la humanidad» y para acabar antes una guerra en la que Japón, seis días antes, ya había capitulado. Pero lo importante era comprobar los efectos de esas bombas en la población civil y, simplemente, lo hicieron. Los ingleses no fueron menos «eficaces» reduciendo a cenizas la ciudad alemana de Dresde cuando la guerra estaba acabada y no tenía ningún interés estratégico-militar.

Más sangrante aún, se permiten autoconcederse premios Nobel de la Paz en la persona de verdaderos psicópatas asesinos como Henry Kissinger, quien en 1973 promovió el golpe que costó la vida a Salvador Allende y a unos 15.000 chilenos más. En 1970 dio la orden para bombardear los pueblos de Camboya y Laos, lo que costó la vida de 350.000 civiles laosianos y 600.000 camboyanos.

Este mismo siniestro personaje, en un artículo de opinión publicado el mismo 11-S, decía que había que «erradicar de cuajo el terrorismo y todas las organizaciones terroristas» y que «los gobiernos implicados» debían pagar un precio muy alto. Seguramente no pensó un solo instante en tan bravucón aserto, pues de haberlo hecho debería haberse bombardeado a sí mismo y su país.

Resumiendo: el terror y el terrorismo son doctrina y uso común de las burguesías imperialistas desde su propia creación. El Estado español sabe mucho de esto y los GAL, BVE y otros no son cosa del pasado, como gusta ahora decir a estos piadosos pacifistas, sino muertos vivientes, zombies, que recuperan la vida cuando se les «necesita». Las investigaciones abiertas o malamente cerradas al respecto, como el caso de Basajaun o Jon Anza, ilustran bien lo que queremos decir. Las burguesías concibieron el terrorismo y lo extendieron a la población civil para paralizar y desarmar cualquier atisbo de rebelión contra su sistema de producción, y lo más terrible es que pretenden, y de hecho consiguen a menudo, hacer creer a esa misma población que los terroristas son «los otros», los sojuzgados, los que se rebelan, los oprimidos. ¡Cuánto hay que aprender de la burguesía!

jueves, 22 de julio de 2010

http://blip.tv/file/3899561


Artículo leído por Antonio...por ausencia del autor y amigo Carlos Bernabé...dirigido a las conciencias para que la corrupción quede en el olvido junto a sus protagonistas: los políticos profesionales.